Admitámoslo, muchos de los consejos profesionales que existen son genéricos, falsos o poco útiles. En la escuela nos dicen que elijamos algo que "nos apasione" o "se nos dé bien", pero ¿cómo puede un joven de 18 años, o incluso de 25, tener idea de si lo que parece gustarle va a encajar en una buena carrera?
La verdad es que no es así, y el resultado es que hay montones de personas a las que no les gusta su trabajo. Este problema es especialmente grave en el caso de los abogados, porque la formación jurídica puede encaminar a las personas por una senda específica y predefinida. De ahí que el sector de la abogacía sea famoso por su insatisfacción.
¿No nos cree del todo? Considere lo siguiente:
- Un estudio de Johns Hopkins descubrió que, de 100 profesiones estudiadas, los abogados eran los más propensos a sufrir depresión: 3,6 veces más que la media encuestada.
- Siete de cada diez abogados que respondieron a una encuesta de la revista lawyer's afirmaron que cambiarían de profesión si surgiera la oportunidad.
- Una encuesta de la División de Abogados Jóvenes de la ABA indicaba que el 41% de las abogadas estaban descontentas con su trabajo.
Puede que estos datos se basen en Estados Unidos, pero las cosas no van mejor en Australia, y hay pocas razones para creer que estas tendencias vayan a cambiar. A la luz de estas estadísticas, la premisa de este artículo adquiere un matiz aún más brillante.
Encontrar un lugar en el que te sientas bien (o al menos no terrible) dentro de la ley o fuera de ella es imprescindible si quieres vivir una vida feliz.
Meaghan Lewis, invitada reciente al podcast Beyond Billables, es muy consciente de ello. Pero la historia de Meaghan tiene menos que ver con la infelicidad y el cambio forzado y más con la iniciativa, la valentía y la fidelidad a sí misma, cosas que, en última instancia, la llevaron a encontrar el lugar adecuado.
Meaghan empezó como abogada en Nueva Zelanda, pero se trasladó a Londres, cambió de jurisdicción y aprendió mucho sobre sí misma en el proceso. Regresó a Australia y continuó su trayectoria como asociada sénior en Corrs Chambers Westgarth. Pero su perspectiva y sus necesidades habían cambiado, ya no estaba motivada por la emoción del trato ni por el ritmo agotador del derecho de sociedades. Necesitaba un cambio, así que renunció sin tener nada más a mano.
Dando un salto de fe y escuchando atentamente su intuición, Meaghan consiguió un puesto como asesora general en el Colegio de Abogados de Nueva Gales del Sur. Ahora trabaja tres días a la semana y ha visto un cambio significativo en las medidas cualitativas y cuantitativas de su trabajo. Para Meaghan, encontrar el lugar adecuado no fue algo drástico, sino seguir la corriente cuando era lo correcto, pero sin encasillarse y sin perder nunca de vista lo importante.
Este es un ejemplo que se puede emular, pero ¿qué más se puede hacer si uno se siente perdido o estancado en su carrera?
Afina tus mejores cualidades.
Liderar con tus puntos fuertes es una forma estupenda no sólo de tener éxito, sino de sentirte más realizado en tu vida profesional. Empieza con un trozo de papel y haz una lista de las áreas en las que crees que destacas más. Si necesitas un empujón mental, prueba a leer StrengthsFinder 2.0, es excelente. Por supuesto, también está el famoso test de personalidad Myer-Briggs, que puede aportar algunas ideas. Lo esencial es averiguar en qué eres bueno y cómo se correlaciona con tus valores. Tener esta información en el bolsillo te será muy útil.
Define qué es lo que buscas.
Uno de los grandes problemas de los abogados es que trabajan muchas horas en entornos muy estresantes y a menudo se preguntan por qué. El salario por sí solo no es un gran motivador, si lo fuera los abogados no sufrirían de desmotivación de la forma en que lo hacen. Así que define lo que buscas. Puede que tu problema no sea que no quieres ser abogado, sino que quieres más tiempo para ti. Hay quien quiere libertad, quien quiere prestigio, quien quiere ayudar a los demás, quien quiere más retos: encuentra eso que anhelas e incorpóralo a tu vida.
Revisa tu pasado.
Aunque suene a tópico, una de las mejores maneras de tener más éxito en el futuro es aprender del pasado. Hazte una batería de preguntas como ¿Qué fue lo mejor/peor de los trabajos anteriores? ¿Qué fue lo mejor/peor de las culturas en las que trabajaste? ¿Qué fue lo mejor/peor de los jefes anteriores? ¿Qué fue lo que me hizo más feliz y me hizo sentir más orgulloso en el trabajo? ¿Qué es lo que más lamento? ¿Con qué tipo de personas me llevo mejor? Un proceso de reflexión de este tipo te permite aclarar los entornos y características de un trabajo que más significan para ti (y los que te vuelven loco). Averiguar esto es uno de los primeros y más importantes pasos para encontrar tu sitio.
Mézclalo.
A veces, encontrar el punto óptimo puede ser tanto una cuestión de suerte como de planificación cuidadosa. En este sentido, la búsqueda de este tipo de cosas puede ser como tirar cosas a la pared y ver qué se pega. Animamos a la gente a ser creativa, cambiar de funciones, profesiones e industrias hasta que algo encaje. Obviamente, esto puede causar agitación, por lo que debe abordarse dentro de los límites de sus responsabilidades financieras y su tolerancia al riesgo. Pero si lo que está en juego es tu felicidad y tu realización, ¿no merece la pena?
Todos queremos tener carreras lucrativas y respetadas que nos hagan crecer como personas y nos llenen emocionalmente. Algunos tienen suerte, pero son muchos más los que se quedan buscando. La buena noticia es que, con el enfoque adecuado y suficiente diligencia, es posible encontrar el punto óptimo. Haz como Meaghan, encuentra tu semana laboral de 3 días y no te conformes hasta que lo consigas.






